funcionamiento del abono

¿Cómo funciona el abono?

Son indispensables para la vida moderna, donde la explotación de algunas áreas de la tierra tiene una alta incidencia. Todo esto, dada la necesidad de producir suficiente alimento para satisfacer la demanda de la población mundial. Esta está en constante crecimiento, por lo que siempre resulta relevante conocer cómo funciona el abono.

¿Qué es el abono?

Para comenzar con este artículo, lo primero que debemos saber es qué es este producto. Así, debemos indicar que es una sustancia orgánica o inorgánica que contiene nutrientes en estados que son de fácil asimilación para las plantas. En muchos casos, sirve para mejorar la calidad nutricional del sustrato y estimular el desarrollo de las plantas. También, se lo puede conocer como fertilizante. Para entenderlo, también se puede buscar comprender cómo funciona un kokedama.

En general, un fertilizante es una sustancia que abastece y suministra elementos químicos al suelo o al follaje de la planta para que esta los absorba. Es decir, es un aporte artificial de nutrientes. La Unión Europea lo define como un material cuya principal función es proporcionar nutrientes a las plantas.

Entre los ejemplos naturales o ecológicos de fertilizantes se pueden mencionar el clásico estiércol y el guano. El primero es una mezcla de los desechos de la agricultura como el forraje, cortezas de árboles, frutos pasados, etc. Por otro lado, el segundo es producto de la acumulación de excrementos de las aves de corral.

¿Cómo funciona el abono?detalles del abono

Seguidamente, una vez que hemos dicho lo que es este importante producto, podemos hablar sobre cómo funciona. Básicamente, es de aplicación cuidadosa pero sencilla. Así, existen cuatro tipos de fertilizantes, como son los orgánicos, los inorgánicos, los compuestos y los simples.

En líneas generales, los fertilizantes orgánicos son de origen animal o vegetal. Estos aportan nutrientes y activan la biodegradación. Asimismo, son ricos en materia orgánica, energía y microorganismos, pero son bajos en elementos inorgánicos.

A diferencia de los anteriores, los inorgánicos son de origen mineral, producidos por la industria química o por la explotación de yacimientos naturales. Son de uso frecuente aquellos que pueden identificarse como nitrogenados.

Por otra parte, los fertilizantes simples tienen un único nutriente. No obstante, pueden ser nitrogenados, fosfatados o potásicos. Finalmente, los abonos compuestos tienen dos o más nutrientes principales como lo son: el nitrógeno, el fósforo y el potasio. En adición, pueden tener algún nutriente secundario como calcio, magnesio y azufre o micronutrientes como boro, cobre, hierro, manganeso, molibdeno y zinc.

¿Cómo se aplica el abono?

Normalmente, los fertilizantes se aplican de manera directa sobre el suelo, pero también pueden ser incorporados en el agua de riego o por asperjado foliar. Para su adecuado funcionamiento se recomienda evitar utilizarlos en exceso, porque podrían ser tóxicos para las plantas y dañar el entorno.

Asimismo, es importante controlar su efecto sobre el pH del suelo. Después de todo, si esto no se realiza el efecto en este podría ser contrario al esperado.

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