¿Cómo funcionan los fósiles?

Como todas las cosas, también la vida en la tierra tiene una historia. Una iniciada hace millones de años, por lo que solo se puede reconstruirla a partir de las huellas y restos de los seres que vivieron en aquellos tiempos. Afortunadamente, a veces basta con una lectura casual, para despejar el misterio de cómo funcionan los fósiles.

¿Qué son los fósiles?

De mucho de la fauna y vegetación, que alguna vez vivieron sobre el planeta, tal vez, solo queden algunas huellas que gracias a particulares procesos de conservación, dejaron restos petrificados llamados fósiles. La ciencia que se ocupa de la investigación y estudio de estos es la Paleontología (del griego que significa “estudio de los seres antiguos”).

Por ello, es en la naturaleza y, frecuentemente, en zonas de montaña donde es posible encontrar fósiles en las paredes rocosas. Mejor aún, en el fondo de antiguas cavernas, también pueden ser hallados fragmentos de esqueletos, conchas, caparazones o impresiones de plantas mejor o peor preservadas.

Si se estudian atentamente los restos de los animales extinguidos, es posible comprender como estaban formados o cómo funcionaban, es decir, qué comían, cómo vivían y cuáles eran las características del ambiente que habitaban. O sea que, de la evidencia fósil también se pueden llegar a reconstrucciones precisas que sorprenden por el tiempo que nos separa de esos seres.

En la actualidad, la paleontología, clasifica los fósiles en 2 grupos principales. Los somatofósiles, compuestos de partes del cuerpo de un ser extinto; y los icnofósiles, constituidos por indicios de que un ser estuvo o vivió en un lugar determinado. Ejemplos de ambos tipos son dientes, huesos, hojas, huellas e incluso excrementos.

¿Cómo funcionan los fósiles?

funcionamiento de un fósil

Cuando cualquier ser viviente perece, se descompone rápidamente y en corto tiempo no queda nada de él. Esto se debe a que es atacado casi de inmediato por microorganismos descomponedores, es destruido por aguas disolventes o por corrientes u oleajes que no dejan rastro de este.

Ello nos enfrenta ante la condición esencial en la formación de los fósiles, que es que los restos de los organismos no sean destruidos por los agentes naturales del medio ambiente. Como podremos notar, este es un hecho que raramente se produce.

Son tres los mecanismos de preservación existentes. A saber, la mineralización, la fundición y moldeo y, finalmente, la carbonización, que conserva los restos fósiles durante millones de años. En la mineralización, los restos de un cuerpo reciben aportes de minerales o la afectación de los minerales originales ya existentes en piezas óseas, acabando convertidos en restos petrificados.

En la carbonización hay pérdida de sustancias volátiles (oxígeno, hidrógeno y nitrógeno principalmente), dejando una película de carbono en sustitución. La fundición y moldes son impresiones en negativo (no muestra al organismo como realmente fue, sino a modo de molde invertido) o en positivo (representa el organismo como realmente era).

¿Cómo se logra conocer la edad de los fósiles?

Los métodos elaborados para determinar la edad de un fósil o de una roca, son semejantes y se basan, en ambos casos, en el hecho científico de la presencia en las rocas de elementos radioactivos inestables que tienden lentamente a estabilizarse. Dado que la velocidad con que sucede es constante, puede medirse cuánto tarda en lograrlo. Así se descubre la edad que tiene el fósil en sí.

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