aprender cómo funciona una brújula

¿Cómo funciona una brújula?

Hablamos de una de las herramientas más antiguas del mundo. Cuya utilidad no solo ha servido de ayuda a miles de viajeros desde tiempos inmemorables, la palabra en sí también hace referencia a muchos significados metafóricos. Pero no basta con solo reconocerla, saber cómo funciona una brújula es vital para tu cultura general.

¿Qué es una brújula?

Se trata de un instrumento o herramienta que básicamente ayuda a establecer un rumbo fijo de exploración. Por lo general, su objetivo es señalar siempre el norte terrestre con ayuda de una aguja imantada. Su origen viene de China, se inventó para que los navegantes lograran encontrar direcciones en el mar abierto.

La brújula es el elemento que permitió la incorporación de otras herramientas de ubicación en la actualidad. Por ejemplo, el GPS u otros sistemas satelitales de navegación que utilizamos de forma común en el día a día. Además, cabe destacar que la brújula se sigue utilizando porque cuando las baterías o el sistema eléctrico falla, ella funciona eficazmente.

¿Cómo funciona una brújula?

Las agujas imantadas que incorporan a la brújula, son sensibles a los movimientos de la tierra. Dado que la tierra posee un campo magnético que la rodea, con ayuda de las agujas podrás detectar esos campos. Generalmente los campos se encuentran ubicados en los polos geográficos.

Es importante que sepas que las agujas apuntarán siempre al norte terrestre porque es el polo con mayor fuerza magnética. De esa manera, podrás saber en qué polo podrías encontrarte y qué tan desviado te encuentras del norte. Es importante que sepas que la brújula no es capaz de señalar a los demás polos geográficos.

Construye tu propia brújula

aprender cómo funciona una brújula

Seguramente aprenderás cómo funciona una brújula mucho mejor si te propones a crear una en tu casa. Lo que necesitarás es lo siguiente: unas tijeras o un cuchillo, pegamento de barra, una aguja para coser, un imán en barra, un plato para sopa pequeño con agua y un corcho o una tapa de botella de plástico.

Para empezar, lo principal es cortar el corcho dejándolo con un grueso de un centímetro. Para magnetizar la aguja tendrás que frotarla en el imán unas 55 veces, desde el agujero de la aguja hasta la punta. Cuando ya tengas la aguja magnetizada, debes pegarla cuidadosamente en el corcho con ayuda del pegamento en barra.

Por último, tendrás que colocar el corcho con la aguja pegada flotando en el agua vertida en el plato. Gracias a la poca fricción del agua, el corcho podrá girar. La punta agujerada de la aguja apuntará hacia el polo norte magnético cuando el corcho deje de girar. No debes colocar la brújula casera cerca de aparatos electrónicos porque no funcionará.

Puedes comprobar que la brújula casera realmente funciona con ayuda de una brújula fabricada. Coloca ambas brújulas en la misma altura para comparar el estado de las agujas. Si notas que las puntas de las agujas se encuentran direccionadas en el mismo sentido entonces tu brújula casera es un éxito.

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