cómo funcionan los pensamientos disfuncionales

¿Cómo funcionan los pensamientos disfuncionales?

Está comprobado que por la mente del ser humano pasan miles de pensamientos al día y generalmente son recurrentes, vinculados con el ayer y pesimistas o destructivos. En este artículo vamos a explicar cómo funcionan los pensamientos disfuncionales o irracionales.

Los pensamientos

cómo funcionan los pensamientos disfuncionales

Es todo lo que se trae a la realidad como resultado de la actividad mental o intelectual. Aquello puede ser producto de conceptualizaciones de la imaginación o de procesos lógicos de la razón. Es decir, son obras mentales fabricadas como resultado de la función cerebral.

Cada individuo posee cualidades específicas que lo diferencian de las demás personas, tales como la cara, el tipo de voz, la risa y hasta la manera como percibimos la realidad. Normalmente, vienen a nuestra mente ideas automáticas, casi siempre negativas que no tienen que ver con la forma como realmente somos.

Existen una gran variedad de tipos de pensamientos irracionales los cuales dependen de si influyen de manera positiva o negativa en quien los genera.

¿Cómo funcionan los pensamientos disfuncionales?

Este tipo de pensamiento también es llamado pensamiento automático negativo y son consecuencia del proceso de tergiversación de la realidad. Este procesamiento erróneo conocido como “distorsión cognitiva” es la causa directa de pensamientos nada beneficiosos, incluso lleva al individuo cada día más lejos de su realidad (objetiva).

Por otro lado, estos pensamientos facilitan la percepción y el recuerdo de estímulos coherentes junto a conceptos equivocados. Básicamente el proceso consiste en que el individuo concibe la realidad de una manera errada, por ende, fabrica conclusiones erradas. Se concentra más en el lado deformado de esta y los recuerda mucho más que los elementos no distorsionados.

Aspectos generales de los pensamientos disfuncionales

Por la forma cómo funcionan los pensamientos disfuncionales, son comunes tanto en personas saludables como en personas ansiosas o depresivas. La diferencia es que, en el último caso son más recurrentes, abundantes e intensos. Las fases de proceso de estos pensamientos pueden resumirse mediante el siguiente ejemplo:

  • Situación: desencadenante, estar solo en la casa.
  • Pensamiento negativo: esto jamás va a cambiar, no tiene solución.
  • Emoción: sentimiento generado por el pensamiento negativo, sentir ansiedad, tristeza y decepción.
  • Conducta: que se hace después, encerrarse en la casa y dejar de salir.

Los pensamientos disfuncionales son concretos, específicos, creídos a pesar de ser absurdos y carecer de convicción, involuntarios, espontáneos e incontrolables. Algunos ejemplos son pensar “siempre me duele la cabeza, seguro tengo un tumor”, “se está riendo, se está burlando de mí”.

En los casos en que este tipo de pensamiento ocasiona problemas o malestar significativo a la persona que los genera, como la depresión, es necesario ser sometido a terapia cognitiva. Ahora bien, es importante aprender a manejar esta forma de pensar. Lo primero es reconocer las conductas y emociones conflictivas; practicar actividades para dirigir la energía hacia otra parte.

Así mismo, concientizar sobre los proyectos personales, motivaciones y metas; encarar las creencias y sustituirlas por motivaciones, tales como, “desearía”, “me gustaría”, “sería maravilloso”, etc. También, descubrir no solo las competencias, habilidades y fortalezas, sino también las debilidades.

Cualquier persona debe comprender la forma cómo funcionan los pensamientos disfuncionales para poder analizar e identificar su forma de pensar. Estos pensamientos influyen directamente en la salud mental del individuo.

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