qué son los prejuicios

¿Cómo funcionan los prejuicios?

El ser humano ha tomado como mayor característica el juzgar a otros por la apariencia, manera de hablar, color de piel, e incluso nacionalidad. Muchas veces tenemos preconcepciones de ciertos individuos por cuestiones que no definen su personalidad o manera de ser. Te invitamos a leer cómo funcionan los prejuicios.

¿Qué son los prejuicios?

Los prejuicios son todas aquellas preconcepciones e ideas establecidas, moldeadas o estereotipadas acerca de una cultura, grupo social, o individuo que presente ciertas características. En la sociedad contemporánea, los individuos suelen establecer estas ideas basados en la apariencia de los otros.

En muchas ocasiones estas ideas son erradas y no tienen nada que ver con la persona que se juzga. Sin embargo, a lo largo de los años, se establecen prejuicios en la conciencia colectiva de una sociedad, lo cual conlleva a tener ideas erradas con respecto a muchas personas o grupos sociales.

¿Cómo funcionan los prejuicios?

ideas erradas

Habiendo establecido su definición, es momento de conocer ahora cómo funcionan los prejuicios. La mejor manera de comprender este término, es mediante ejemplos.

Un gran ejemplo que nos permite ilustrar el funcionamiento de estas preconcepciones o ideas preestablecidas es con referencia en las personas que poseen tatuajes o piercings. Se piensa que estas personas son descuidadas, no pueden ser buenos padres y están desempleados.

En la mayoría de los trabajos de oficina o de atención al público, no se admiten personas tatuadas o con perforaciones, debido a que podrían dañar la imagen de la empresa o el negocio. La verdad es, que un tatuaje o un piercing no define la capacidad cognitiva de un ser humano.

Luchar contra todos los prejuicios que ha establecido nuestra sociedad para lo que está bien y lo que está mal, es un tema realmente complejo y amerita de mucho esfuerzo y conocimiento en el área social. Otra situación que muestra claramente la presencia de prejuicios, es con respecto a las personas de piel oscura. Se tiende a pensar que son ellos quienes cometen actos delictivos y que son marginados sociales.

La conducta delictiva no tiene absolutamente nada que ver con el color de piel. La misma se fundamenta en la genética y prácticas sociales que conllevan al individuo a ser antisocial. Generalmente, los prejuicios suelen presentarse en todos los miembros de la sociedad. Sin embargo, se presentan con mayor ahínco en personas mayores y con un pensamiento convencional, donde existen límites para dicho pensamiento.

También se tiende a juzgar mucho la personalidad de una persona por cómo luce. Es decir, si una persona se viste de manera descuidada o “relajada” no puede ser un profesional, y, por el contrario, si la persona se viste elegante o cuida mucho su aspecto, tiene una muy buena profesión.

La verdad es que lo anterior es falso. La vestimenta, peinado, entre otros aspectos físicos, no tienen nada que ver con la intelectualidad de un individuo.

Rompiendo prejuicios

no te dejes llevar por las apariencias

Lo mejor que podemos hacer en una sociedad liderada por las apariencias, es tratar de desprendernos poco a poco de todos aquellos prejuicios que dañan y se involucran en todas nuestras interacciones sociales.

Debemos aprender a no juzgar antes de conocer, a darle oportunidades a las personas. Podríamos descubrir un mundo maravilloso o, por el contrario, podríamos llevarnos una gran decepción.

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