la subasta hipotecaria la gana el mejor postor

¿Cómo funciona una subasta hipotecaria?

¿Qué ocurre si un prestatario no cumple su obligación? El acreedor está en todo el derecho de ejercer las acciones legales que considere pertinentes a fin de recuperar su inversión. En esta pequeña reseña te explicaremos con detalle cómo funciona una subasta hipotecaria.

¿Cómo funciona una subasta hipotecaria?

La subasta hipotecaria es un procedimiento poco conocido en realidad. Su masificación depende de condiciones económicas globales, como las actuales. Las crisis generan mayores impactos en los prestatarios, quienes impedidos de pagar sufren los embates de un mercado en el cual la banca nunca pierde.

¿Qué es una subasta hipotecaria?

Es un procedimiento mediante el cual el acreedor, prestamista o entidad financiera insta al prestatario a abonar la deuda pendiente, y de no ocurrir se coloca la propiedad en un mercado de subastas para ser rematada al mejor postor, o se adjudica el inmueble por un precio mucho menor al que realmente tiene.

Cuando un deudor se ve imposibilitado de cancelar una deuda, aunque sea parcial, el financista le obliga a liquidar la deuda, y en caso contrario levanta una demanda judicial, tras lo cual proceden la ejecución y posterior subasta de la propiedad.

en la subasta hipotecaria la banca siempre gana

¿Cómo procede una subasta hipotecaria?

La subasta es el último paso, tras una serie de exhortos y procedimientos administrativos. El deudor es instado a honrar el compromiso adeudado, con plazos que pueden variar de 20 a 30 días. De no obtener respuesta tras haber sido notificado, el ente financista procede a entablar la demanda judicial, exigiendo el pago del adeudo con compensación mediante la misma propiedad objeto del adeudor.

Una vez establecida la demanda y ejecución, se abre un proceso público en el que cualquier persona o institución con capacidad de pago puede participar. Para intervenir  en la subasta, los interesados deben colocar un monto de entrada, generalmente alrededor del 30% del importe total de los bienes.

El rematador o subastador coloca una tasación inicial tope, que es el monto ideal a alcanzar. Si los montos ofrecidos no alcanzan al menos 70% no se realiza, y se da al ejecutado un plazo de 30 días para encontrar a un tercero que cubra dicho monto. De no lograrlo se le da otro plazo de 5 días. De no haber respuesta positiva, será un juzgado quien decida si se remata la propiedad por un monto menor al 70% exigido, siempre que sea mayor a 50%.

Generalmente, la subasta busca compensar la inversión del prestamista, pero no lo hace en su totalidad. Al final del proceso, muchas veces el ejecutado termina con más problemas que soluciones porque debe costear lo que no cubre el remate de la propiedad.

Subasta desierta

En caso de que nadie oferte el mínimo requerido o no se alcance la cifra mínima estipulada, se considera la subasta desierta. En esa circunstancia, el acreedor puede adjudicarse la vivienda abonando el 50% de su monto total o uno superior, siempre que alcance a cubrir el total de la deuda.

la ejecución de la subasta suele resolverla un juzgado

Adjudicación

Una vez culminadas las rondas de ofertas, el mayor postor es adjudicado con la vivienda, lo cual es legalizado oficialmente. Por lo general, le sigue una orden de desalojo del propietario actual, ya que la propiedad se ha declarado en desahucio.

Finalmente, es importante saber los riesgos que conlleva la solicitud de un crédito hipotecario, a fin de tener las previsiones del caso para no llegar a estas terribles circunstancias. Esperamos haberte ayudado a entender cómo funciona una subasta hipotecaria.

También queremos invitarte a ingresar a otras entradas de nuestro blog:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *